“Nadie se anima a llamarle Conspiraciòn” por Gary Allen y Larry Abraham

17/10/2009

Lea el libro en lìnea http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/conspiracion/conspiracion.htm

¿Sabía Usted que la revolución comunista de Rusia, encabezada por Vladimir Lenin, fue financiada por multimillonarios norteamericanos?
¿Tenía conocimiento de que León Trotsky viajó de Estados Unidos a Moscú cargado de oro y dólares, junto a veinte cercanos colaboradores, para sumarse al movimiento?
Nikita Krushchev, el jefe máximo de la Unión Soviética, el hombre que se atrevió a impulsar la coexistencia pacífica y golpear con un zapato en las Naciones Unidas, fue relevado de su mando. Sin embargo, el mundo nunca supo, hasta ahora, que su destitución se logró por gestiones personales de David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank, quien hizo un “viaje de reposo” a la URSS.

Parecen afirmaciones de locura. ¿El gran capital financiando al marxismo? ¿Los multimillonarios empresarios internacionales entregando dólares para su destrucción?

Todo ha sucedido así. O por lo menos es lo que intentan probar los autores de este libro, Gary Allen y Larry Abraham. El problema es el que plantea el título: “NADIE SE ATREVE A LLAMARLE CONSPIRACIÓN”

Leer tambièn los artìculos:
Antony Sutton: La Conexiòn Capitalista-Comunista-Nacionalsocialista

La URSS y la Alemania Nazi: Dos “Experimentos” del Capitalismo?

La Fè del Siglo – Historia del Comunismo en el Mundo

A través de abundante documentación y exposición objetiva de hechos, los autores abren una perspectiva nueva y siniestra:

detrás de las acciones del comunismo internacional y participando activamente en cuanta guerra o estallido de violencia hay en el mapa se encuentran SIEMPRE los “super-ricos” del mundo financiero internacional.

Gary Allen y Larry Abraham sostienen aquí algo insólito, pero no por ello menos atrayente: hay una CONSPIRACIÓN entre los “supercomunistas” soviéticos y los multimillonarios del mundo. Objetivo: controlar la humanidad e imponer un socialismo en el que los “super-ricos” tendrían el poder.

Los autores son implacables. Denuncian cómo la guerra de Vietnam permitió lograr pingues ganancias a los financistas internacionales, tanto a través de la URSS como de USA. No vacilaron en entregarles dinero, y partes y piezas de las más variadas armas, sobre todo a la potencia comunista. Luego pasaron la cuenta.

El enfoque es novedoso y hay una elevada entrega de antecedentes. No se trata de un problema nuevo. Es algo de lo que mucho tiempo se viene hablando en el mundo. Lo importante es que, por primera vez en la literatura, alguien se atreve a plantearlo con objetividad y altura. Por eso éste es un libro AUDAZ.

Naturalmente, los planteamientos de la obra pueden desconcertar a quienes continúan pensando en torno al clásico esquema de democracia o comunismo. Al demostrárseles que están unidos por los vasos comunicantes del dinero pueden perder la fe-y quedar sin una posición que defender. Pero vivimos en un mundo que cada vez mira más de frente al escándalo y no teme a sus consecuencias (fresco está el recuerdo de Watergate).

No puede evitarse concluir que al financista, empresario o banquero poderosos de cualquier: parte del mundo sólo les interesa el saldo de su cuenta corriente y el balance anual de su industria. Si éstos son favorables, no vacilarán en instalar fábricas de gaseosas en Moscú, Vietnam del Norte o China Comunista.

Tampoco les importará construir camiones tras la Cortina de Hierro, transferir tecnología a quienes parecen ser sus enemigos, ni poner sus cadenas de diarios, televisión y revistas en manos de ellos para vender y ganar más. El dinero, cualquiera que fuere su signo, no tendría ningún significado humano ni político. Sería un frío objetivo en sí.

Dentro de este planteamiento, los Kennedy, Rockefeller, y otros, parecerían convencidos de que la política de ganar dinero a costa de los, comunistas y obtener de esto la entrega del poder en el mundo, es buena, sana, realizable y moralmente aceptable.

Frente a ellos, está el comunismo, que persigue fines, en apariencia, estrictamente políticos, pero no por ello menos vinculados con las grandes finanzas.

“Nadie se atreve a llamarle conspiración” es un libro destinado a conmover no sólo a los norteamericanos, sino al mundo entero. En este instante de convulsión política y económica, en que la depresión espiritual y económica amenaza al orbe, tiene plena actualidad. Es una obra sin fronteras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: